8 de marzo de 2009

Poemas y más poemas


He decidido postear mis poemas favoritos, como una forma de recordar cosas que en el trayecto del camino diario se olvidan por el cansancio, el estrés y la nostalgia.

En particular, empiezo con Vencidos de León Felipe porque fue este autor uno de los primeros poetas que me apasionaron. Su verso libre, el contenido nostálgico tras el destierro, el sentimiento patriótico sin rayar en nacionalismos o facismos que alecciona. La importancia del Quijote en la obra de León Felipe refleja el caracter aventurero y del pueblo español, y aún más, del pueblo latinoamericano. Este poema siempre me ha acompañado en mis momentos más nostálgicos, en donde le pido al espigado caballero lo mismo que el autor, buscando refugio en los días más solitarios.

La ilustración: Don Quixote de Duré.


VENCIDOS

Por la manchega llanura
se vuelve a ver la figura
de Don Quijote pasar.

Y ahora ociosa y abollada va en el rucio la armadura,
y va ocioso el caballero, sin peto y sin espaldar,
va cargado de amargura,
que allá encontró sepultura
su amoroso batallar.
Va cargado de amargura,
que allá «quedó su ventura»
en la playa de Barcino, frente al mar.

Por la manchega llanura
se vuelve a ver la figura
de Don Quijote pasar.
Va cargado de amargura,
va, vencido, el caballero de retorno a su lugar.

¡Cuántas veces, Don Quijote, por esa misma llanura,
en horas de desaliento así te miro pasar!
¡Y cuántas veces te grito: Hazme un sitio en tu montura
y llévame a tu lugar;
hazme un sitio en tu montura,
caballero derrotado, hazme un sitio en tu montura
que yo también voy cargado
de amargura
y no puedo batallar!

Ponme a la grupa contigo,
caballero del honor,
ponme a la grupa contigo,
y llévame a ser contigo
pastor.

Por la manchega llanura
se vuelve a ver la figura
de Don Quijote pasar...

León Felipe Camino

23 de septiembre de 2008

Taxco 14 años después




Tenía quince años cuando viajé de mochilaso a Guerrero. No hicimos estrictamente el hitchhiking, con el dedo apuntando hacia arriba, pero fue algo muy cercano. Mi amigo, A, y yo decidimos hacer un viaje que iniciaba del proletariado y finalizaba del otro lado, con la visita a un maestro con doctorado en clarinete.

Llegamos Taxco a medio día, después de ver las 7 muertes del jaripeo en un video local, con fondo musical de banda. Tras hacer el check-in en el hostal y dejar el equipaje salimos a hacer teatro callejero. Plagiamos los sketchs de los payasitos coyoacanenses tan cotidianos y comunes a nosotros. Se decidió pasar el sombrerito, (yo llevaba una gorra de los Houston Rockets y A su típico sobrero de cuero de ala redonda). Ganamos una buena cantidad de dinero, misma que tuvimos que dar de mordida al policía secreto que rondaba el kiosco y se nos acercó pidiendo su tajada. Entre la primera y segunda funciones actuó un compañero de profesión, o mejor dicho un profesional, dada nuestra condición de amateurs. Tenía mariguana y un compañero en la cárcel Taxqueña; yo tenía quince años. Terminaron las funciones y con el dinero restante de lo ganado compramos nuestra cena.

Al día siguiente viajamos a Iguala, nuestro amigo payaso nos encontró de nuevo y decidió continuar su viaje con nosotros, afortunadamente él iba a la convención de teatro callejero en Morelia y nosotros a Acapulco. Decidimos, terminar nuestra carrera de actores de calle y viajar al ex -paradisíaco puerto. En ese viaje conocí a una de las mujeres más hermosas que he conocido en mi vida, aprendí a fumar pipa, aprendí a escuchar a Mozart, a escuchar el mar. Aprendí más tarde que los amigos son para siempre, aunque se hayan ido y no vuelvan. Escribí un cuento por ese entonces en el que se asomaba parte de la experiencia vivida.

Ahora que regreso, esos recuerdos me transportaron a un lugar completamente distinto al que visito. Las calles, la gente, las casas, las plazuelas eran diferentes –o al menos así las veía yo –. Sin embargo, este último viaje fue 7 veces mejor. Taxco, mi compañía, mi comida fueron mejores. Sigo aprendiendo, sigo reconociendo y conociendo, sigo soñando.

Blackbird


Encerrado en una vida que sin cerrojos ni ataduras me tiene en el mismo sitio de siempre. Inseguro, cansado, triste. No me dejan descansar. Mi mente vuela a diario a mundos en donde todo es mejor, mis párpados se cierran, pero mis ojos no descansan. Soy igual que antes, un oasis. Una idílica visión me rodea y no soy más que desierto, arena caliente, aire caliente, sofocante. No soy nada más. Soy una portada de revista, una carátula, la publicidad de un último modelo. No soy. Soy y no soy. Seré. ¿Cuándo seré?

15 de junio de 2008

CONVOCATORIA REVISTA lucerna

Los editores de la revista Lucerna convocan a la publicación a través de éste medio, con las siguientes bases:

I. Podrán escribir en esta publicación todas las personas que así lo deseen y que cumplan con los requisitos enunciados en las siguientes líneas.

II. Se aceptarán solamente trabajos originales: artículos de opinión, cuentos, poemas y otros estilos de prosa que sean de interés general, no necesariamente asociados a temas médicos.

III. Los documentos deberán tener una breve descripción para los editores –la cual no será publicada-, además deberán ser mandados en texto sin formato, firmados con el seudónimo del autor, sin permitirse excepción alguna, esto es: nadie puede firmar con su nombre.

IV. La publicación de las obras recibidas estará supeditada a la extensión del texto, así como al espacio disponible dentro de la revista. En dado caso que el documento, debido a su extensión, no se pueda publicar en un solo número, se publicará por partes en números continuos.

V. No hay límite en el número de trabajos enviados.

VI. En caso de que la recepción de trabajos sea tal que rebase la capacidad editorial de la revista, se dará aviso a los autores dentro del siguiente número, para que esperen a la siguiente edición o, en su caso, de la publicación de un número extraordinario.

VII. La temática de las obras presentadas queda a juicio de los autores. Las obras deberán presentarse listas para su publicación. Todo trabajo será revisado por el consejo editorial.

VIII. El consejo editorial estará formado por los editores de la revista, dicho consejo no hará cambios que dañen el contenido literario de la obra. En dado caso se contestará al autor para que revise el contenido de su obra.

IX. Si el autor considera que el texto necesita una imagen acompañante, su publicación se pondrá a criterio del espacio que ocupe en la edición.

X. Los autores son responsables de los escritos firmados. Los no firmados son responsabilidad de los editores de esta publicación. El contenido no expresa necesariamente el punto de vista de la Universidad La Salle A. C., ni de la Facultad Mexicana de Medicina, ni de los diversos sitios de distribución de la revista.

XI. Debido a que los trámites para registrar los trabajos ante la oficina de derechos de autor son caros, se apela a la honestidad por parte de escritores y lectores para evitar el plagio. No se permitirá el uso de fragmentos u obras completas de otros autores sin la nota aclaratoria correspondiente.

XII. La revista Lucerna está abierta a todo el público en general, y será de distribución gratuita.

XIII. Se apela a los escritores abstenerse de enviar material que atente en contra de la dignidad de alguna persona en particular, o de la humanidad en general. No se aceptará la publicación de artículos que intenten difamar o engañar a persona o institución alguna. Se ruega a los autores que, sin abstenerse de enviar palabras altisonantes en sus escritos, respeten con su mesura a la población a la que dirigen los artículos.

XIV. Los trabajos deben enviarse a la dirección de correo electrónico: revista.lucerna@gmail.com

XV. Se puede consultar esta convocatoria en línea en la página electrónica: http://nabalom.blogspot.com

26 de mayo de 2008

Sin título (para Mayo de su amigo Trivia)

El buen Trivia me pidió publicar este escrito. Quedan pocas palabras para intentar decir lo mucho que nos duele la pérdida de un amigo. Iqui Balam

De todas las veces que siento que estás, cada vez menos encuentro tus ojos viéndome de nuevo; de todas las lágrimas que quedaron atrapadas en la piel que llevo puesta desde el domingo, algunas siguen sin secarse, mostrándote su silencio transparente, sus manos llenas de cosas que hacer que no se han hecho, que parecen definitivas, definidas a ver en las luces que hacen de la sombra lo que el tacto no entiende desde entonces.

De todas las lunas que brillan por la mañana cuando el azul parece un mar profundo y es difícil distinguir que es reflejo de quién; parece que algunas se diluyen en la memoria como si estuvieran hechas de un líquido permeable a las ganas de olvidar; al intento de todos por vivir las utopías de vivir en un tiempo que no sea este; en un momento que no ha pasado o en una noche que como esta ya va pasando y pronto estará con esa luna que tiene ganas de ser recordada, que poco quedará de ella sino es en una pintura, en un papel que como este derrama palabras mientras se imprime, sino es que por la lluvia el agua de alguna forma lo hace más limpio, sin sentido ya las letras que se escurren hacia el suelo.

De todos los pasos que doy hacia la misma puerta bajo las sombras espolvoreadas de los árboles que parecen nunca repetirse a si mismos, sobre las hojas que han caído como para hacer que cada uno de ellos se sienta más profundo, no todos alcanzo a oír por tratar de entender que la caída de las hojas a muy pocos les importa, y mucho menos al árbol, la pérdida está en quien extraña oír el sonido de sus pasos sobre la tierra, sobre la arena si el mar esta cerca, si estás aquí. De todas las noches desde entonces sigo buscando en esta mano que no para de hablar por sí misma, el asombro, la amistad la paciencia, la cordura, la inspiración, para decir algo que valga la pena, que se sienta como el punto medio entre el enojo y la pérdida, entre la melancolía y la sonrisa de un amigo; entre la discusión y la armonía del más interesante de los silencios, el más superficial de los latidos y el último suspiro.

De todos los días que siento despertar demasiado tarde, algunos los duermo intranquilo, algunos los siento incompletos. De todos los nombres que conozco, los hombres que van con ellos, los apellidos, el que falta ya no es el tuyo, sino la parte que en mi memoria ya no comprende que a ese recuerdo no le correspondan mañana algunas letras, que no se hable sino en pasado, que haya cedido el peso y la gravedad sobre el agua, sobre las tablas que se sujetan las relaciones sin objetos que sean recíprocos.

Trivia
Mayo 2008

10 de mayo de 2008

Homenaje

Hace unos días sufrimos la pérdida irreparable de mi excelente amigo, colega y hermano Amado de la Torre Ramírez. Momento que sumergió nuestras vidas en una nube gris de tristeza y desasoiego. Hoy escribo pensando en que esto ayudará a aceptar su pérdida, a recordarlo como el gran ser humano, amigo y médico que fue.

Conocí a Mayo en el 2000, iniciábamos juntos la carrera en la Facultad después de desalentadoras experiencias académicas él en San Luis y yo en la UNAM. Siempre fue un alumno brillante, y excelente compañero, solíamos reunirmos para estudiar o hacer trabajos en nuestras casas, algunas veces jugar Risk durante toda lo noche, y conversar mucho. Siempre atento a los problemas de los demás sabía escuchar, aconsejar y acompañar, en las dificultades así como en las alegrías. En el hospital destacaba siempre como un excelente médico, compañero y alumno.

La vida se encargó de presentarme uno de mis mejores amigos, pero su ausencia llegó demasiado pronto, de repente, sin aviso. Sin embargo no se ha ido Mayo del todo, se queda en los corazones de sus seres queridos: amigos, familiares y pacientes.

Comparto con todo el que lea esta entrada una fotografía durante su servicio social en la sierra lacandona en Chiapas, seguramente uno de los mejores años de su vida; así como un escrito suyo que tuvimos la fortuna de recibir en lucerna y se publicó en el número 11 firmado como Pseudónimo Ñrü, el cuál realizó durante un viaje a Oaxaca, un poco antes de la fecha de publicación de la revista:


Sucedió en el paraíso. La noche llego reduciendo la atmósfera. Ahora mi mundo estaba confinado al espacio que la luz de una vela arrebataba a la oscuridad de aquella noche sin luna. Las sombras temblorosas me revelaban a cuenta gotas la belleza de su rostro. Una sensación de intimidad, como si estuviéramos fuera del espacio, lejos de todos.

El rítmico chocar de las olas interrumpía el silencio. El sonido de aquel mar escondido bajo la noche armonizaba el tiempo, le daba simetría, equilibrio. Éste dejó de ser una incesante sucesión de instantes y pareció suspenderse, trascenderse a si mismo, se volvió eterno.

Me perdí en sus ojos, azules, profundos, eternos...


Pseudónimo Ñrü.

Griacias por tu ayuda y tu amistad. Descanse en paz Mayo.

Marzo 09, 1979 - Mayo 4, 2008

2 de marzo de 2008

Oaxaca, Mitla, Monte Albán, timbres y alebrijes


Tierra árida, ardiente. Muchos dicen mágica. Su riqueza cultural inspira, admira. Y uno, sentado bajo la sombra de los portales de la plaza se imagina un mundo paralelo, lleno de tristeza. Debajo del quiosco unos, en los segundos pisos los otros. ¿Qué es lo que pasa? ¿Cuál es la injusticia que nos hace desiguales cuando somos tan parecidos?
¿Estamos condenados a contemplar la belleza del mundo que se nos escapó y a no recuperalo jamás? No es un pensamiento arcaico, al contrario, somos lo que somos por el choque de culturas tan desiguales. Somos lo que somos por abrirnos al cambio, por decidir que queremos dar, compartir todo lo nuestro y hacer un trueque, con cacao, con saliva, con palabras, imágenes y sueños. Oaxaca me es mágico, por su gente, la de antes y de ahora. Porque siempre conservará su grandeza.